viernes, 31 de marzo de 2017

"Muñeca maldita", Eduardo Hojman

"Muñeca maldita" es la primera novela del periodista, traductor, editor y escritor argentino, afincado en Barcelona, Eduardo Hojman, publicada por Librooks y con la que ha ganado el Premio Primum Fictum 2016.
Aunque , seamos sinceros, los premios no suelen ser una garantía fiable para valorar una obra literaria, en este caso, hay que reconocer que esta novela se ha ganado merecidamente el galardón.


Bajo la aparente presentación como novela negra, "Muñeca maldita" es en realidad, una obra narrativa que trasciende los parámetros propios del género policíaco combinando muchos otros elementos que enriquecen y estructuran una novela más compleja que desarrolla vías argumentales que van más allá de la simple resolución de un crimen. De hecho, a lo largo de la lectura, hay momentos en los que casi olvidamos que hay un asesinato pendiente de resolver.


Cierto que de entrada, el título nos ha hecho pensar en el Marlowe de Raymond Chandler (aunque luego nos enteramos que "Muñeca maldita" viene del verso de un tango), y la ilustración de la portada nos sugiere que la protagonista será una sensual "femme fatal" que despertará todo tipo de pasiones hasta ser asesinada, pero, cuidado, que título y portada no nos lleven a engaño, porque la novela va por otros derroteros y, por fortuna para el lector exigente, es mucho más interesante que una historia típica y repetida del género.


Para empezar pues, que nadie espere una novela policiaca plagada de crímenes, sangre y violencia. Que nadie espere personajes arquetípicos ni situaciones repetidas hasta la saciedad en las novelas negras. Tenemos entre manos una novela que no se conforma con plantear "crimen y castigo".
"Muñeca maldita" arranca con un crimen, sí, el de la profesora universitaria Alicia Vespérale, y a partir de ahí, Hojman nos va presentando a todo el círculo de amigos, amantes, alumnos, colegas que tenía Alicia, a fin de encontrar entre ellos al presunto asesino, pero este abanico de personajes no sólo sirve para este propósito, sino para conocer y poner al descubierto historias, relaciones, sentimientos, rivalidades, deseos y odios a partir de los que se va tejiendo toda la trama.


El escenario, las calles de Buenos Aires, recreadas con unas descripciones muy vívidas, plásticas y sugerentes; calles abarrotadas de gente y de tráfico, azotadas por la lluvia y el viento, castigadas por las altas temperaturas; paisajes urbanos en los que se alterna la noche y el día, la luz, las sombras, el frío y el calor.
En este Buenos Aires, a veces acogedor, otras, inhóspito, se mueven los protagonistas, actores complejos, bien construidos, creíbles y alejados de tópicos, entre los que posiblemente haya un asesino...o no...


La historia engancha porque Hojman la enriquece con muchos recursos: referencias al contexto histórico y social de la Argentina actual y de los años 70, introduciendo anécdotas y episodios reales que demuestran un riguroso trabajo de documentación (como el de la fotografía del policía abrazando a una madre de Plaza de Mayo); mezcla de géneros dentro de la novela: hay relatos y poemas que van fundiéndose en el hilo narrativo y que aun escritos supuestamente por personajes ficticios, demuestran facetas del propio autor que además de novelista, es cuentista y es poeta.
Hojman demuestra también ser buen conocedor del mundo periodístico y editorial y lo vuelca en el papel dando credibilidad a las situaciones que transcurren en ambos ámbitos.
También maneja con habilidad el punto de vista del narrador, la misma voz, en lugares distintos, desde Buenos Aires y desde Marruecos; relatando pasado y presente, pero sin que el lector se confunda o desoriente. La narración sigue su hilo discursivo siempre hacia delante.
Se agradece el estilo cuidado, con nervio cuando la novela lo exige e incluso con un punto poético y onírico en según que pasajes (muy evocador resulta el sueño del colectivo fantasma) y se agradecen también, esos guiños literarios en las referencias a Borges o en la crítica hacia las nuevas formas de hacer literatura y hacia los nuevos escritores (personaje de Ballesteros).

No faltan pues elementos para que la novela funcione y enganche al lector, no solo de novela negra en particular, sino al lector que aprecie y disfrute la buena literatura, independientemente del género en el que se exprese, pues aquí queda demostrado que lo que algunos consideran un género menor, puede tener tanta calidad literaria como cualquier otro tipo de narrativa.

Sin duda, un buen estreno como novelista que esperamos tenga continuidad.



Fotografía del Boulevard literario





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