martes, 24 de octubre de 2017

"El zar del amor y el tecno", Anthony Marra

Hay libros que le llegan a uno sin buscarlos, libros de cuyo autor nunca antes habíamos oído hablar , libros con títulos cuanto menos desconcertantes y con portadas que aun despistan más. ¿Nos lanzamos a leer un libro con estas características?, ¿valdrá la pena cuando tenemos tantos otros títulos pendientes que nos inspiran más confianza o de los que tenemos más referencias?
Pero vamos mirando con atención este volumen que tenemos entre manos. Lo publica Armaenia editorial, una pequeña editorial de la que llevamos ya un par de títulos leídos que han sido muy buenos descubrimientos. Esto ya es un punto a favor de este libro que ahora nos planteamos leer. Su título, "El zar del amor y el tecno" despista. La imagen de portada, una cinta de casete en estridentes tonos azules, aun nos desconcierta más, así que vamos a ver lo que nos cuentan en la contraportada: 

"Este impactante y exquisito tour de force, a medio camino entre novela coral y colección de relatos, se extiende a través de un siglo, un continente y un reparto de personajes extraordinarios cuyas vidas se entrecruzan de manera en ocasiones cómica y desgarradora.
Un censor soviético de los años treinta corrige meticulosamente fotografías oficiales en los búnkeres de Leningrado, perseguido por la imagen de una prima ballerina caída en desgracia. Un coro de mujeres cuenta sus historias y las de sus abuelas, antiguas prisioneras de un gulag, que fundaron su propio pueblo en Siberia. Dos hermanos comparten un amor feroz y protector en pleno derrumbamiento de la URSS; y un mercenario es hecho prisionero en un pozo de Chechenia junto con una casete de mezclas que podría contener el último mensaje de su familia."

¿Novela social?, ¿política?, ¿histórica?, ¿drama psicológico?...¿Qué nos va a contar su autor, un joven norteamericano llamado Anthony Marra, cuya carta de presentación nos informa que es ésta su segunda novela, después de "Una constelación de fenómenos vitales" (publicada también por Armaenia editorial) con la que ha conseguido numerosos premios? Finalmente, decidimos leer "El zar del amor y el tecno" y descubrimos que Marra nos cuenta lo que ya intuíamos y más, porque tras leer el primer capítulo, casi pugna por salir de la garganta un rugido de satisfacción digno de "El leopardo" que da título a este primer relato, episodio o parte de la novela. Podéis considerarlo como queráis porque tan bien funciona como cuento independiente que como capítulo que irá enlazando con los siguientes. 

La lectura de "El zar del amor y el tecno" arranca con una potente historia en la que se cuestionan ideologías políticas y creencias religiosas, en la que se pone en evidencia el hecho de que  la experiencia humana está llena de matices, de tonalidades, de decisiones y sentimientos que relativizan los grandes conceptos del Bien y del Mal, pero en cualquier caso, somos lo que elegimos ser y con nuestros actos construimos (o destruimos), nuestro futuro y el de los demás. 

Una vez iniciada la lectura, os garantizamos que resulta imposible dejar de leer. Un capítulo nos lleva a otro, a través de una trama y unos personajes que se van relacionando unos con otros hasta configurar un rompecabezas enorme en el que todo encaja con una pasmosa facilidad. Poco a poco, todo cobra sentido: el título de la obra, la imagen de la portada. Nada hay gratuito en esta espléndida novela que transcurre desde los años 30 hasta nuestros días en el marco de una Unión Soviética cuya historia va cambiando y con ella, los personajes que protagonizan la obra, aborrecibles algunos, dignos de compadecer o admirar otros, entrañables, odiosos...pero todos inolvidables gracias al estilo decidido, vigoroso e incluso, en algunos pasajes, poético, de este joven autor al que ha valido la pena conocer y del que esperamos siga proporcionándonos obras tan gratificantes como ésta. 




viernes, 13 de octubre de 2017

El club de los mentirosos, Mary Karr

Seamos sinceros, aunque Mary Karr en el Prólogo de esta obra diga que su familia no es ni mucho menos un caso único o especial , y que a raíz de la publicación de "El club de los mentirosos" en 1995, miles de personas se animaron a contarle sus propias historias, tan o más peculiares que la suya, lo que resulta innegable después de haber leído estas memorias que Periférica y errata naturae publican ahora traducidas al español,  es que la infancia y adolescencia de esta escritora norteamericana fue de todo menos fácil y aunque, ciertamente todos tenemos trapos sucios que lavar en casa, los suyos desbordarían la capacidad de cualquier lavadora convencional.

Porque si algo no es esta familia Karr, protagonista de "El club de los mentirosos" es convencional. El padre, Pete, bebe y aprovecha la menor ocasión para ausentarse del hogar y alejarse de su familia. La madre, Charlie, bebe aun más que su marido y pierde a menudo el control que sus hijas, Lecia y Mary se ven obligadas a tomar pese a su corta edad. Junto a sus padres, una abuela autoritaria, amigos del cabeza de familia, vecinos y una pandilla de compañeros de correrías transcurre la infancia de Mary Karr y su hermana, que van creciendo y madurando a marchas forzadas en este universo cerrado y determinante que les ofrece el pueblo petrolero perdido en Texas en el que viven. 

Como lectores asistimos a un despliegue de acontecimientos tan variopinto como impactante. Resulta imposible despegarse de la lectura porque la narración es simplemente arrolladora y el interés por lo que se nos cuenta ya no radica solo en las sorprendentes andanzas de esta peculiar familia, sino en la manera como se narra la historia.

Disculpad la comparación que nos sugiere la lectura de "El club de los mentirosos", pero nos parece que su autora vomita. Y no lo decimos porque el texto sea malo, ni mucho menos, lo decimos porque sale de lo más profundo de su autora, de las entrañas, un ejercicio exorcizante que sana y limpia al poder volcar en el papel todo lo que lleva dentro, un cúmulo de ácidos y desagradables recuerdos que, como un vómito, salen expulsados de manera imparable. Un auténtico ejercicio de sanación mental, de limpieza a fondo de experiencias pasadas que Karr quiere hacer públicas posiblemente para superar de manera definitiva el pasado y asumir mejor el presente. Eso sí, reavivando también los buenos recuerdos que, aunque a simple vista parezcan escasos, también los hay.

En el título de la obra se hace alusión a la mentira. En concreto, el club de los mentirosos, es el nombre con el que Mary alude al grupo formado por su padre y sus amigos con los que se reúne a menudo para beber y contar historias, las que cuenta él, normalmente, mentiras, pero unas mentiras que la pequeña Mary que asiste, de manera privilegiada a estas reuniones, escucha fascinada. Posiblemente, sin ser consciente de ello, a través de la voz de Pete, su hija estará aprendiendo a fabular, a convertir, en un futuro, la realidad en literatura. Pero la mentira no sólo campa a sus aires en este club masculino, también hay mentiras dentro de la misma familia Karr y entre sus antepasados. Hay mentiras y secretos, y verdades a medias, así que ¿quién nos asegura que lo que nos está contando la propia escritora en este libro no es también una mentira? Sabemos que Karr presentó su obra, al publicarse, como unas memorias pero lo cierto es que aunque dudáramos de la veracidad de lo que nos cuenta, el estilo es tan vehemente, tan auténtico que si lo que nos narra es verdad o no casi es lo de menos.

En palabras de la propia autora, con esta obra pretendía "conectar al lector a un enchufe y poner en marcha esa máquina psicológica y personal que le proporciona una vida con más sentimiento." Os garantizamos que lo consigue, vaya que sí.







martes, 26 de septiembre de 2017

"Apegos feroces", Vivian Gornick

Todos los seres humanos vamos desarrollando a lo largo de nuestra vida, una serie de afectos o inclinaciones hacia otras personas que contribuirán, en mayor o menor medida, en la formación del carácter, en nuestra capacidad de amar, de odiar, de expresar los más variados sentimientos y emociones que definirán nuestra identidad.

Todo ser humano, desde la infancia -y sobre todo, durante la adolescencia-, va estableciendo vínculos con los seres más allegados, con los padres, hermanos, abuelos, amigos, vecinos...y según sea cada individuo, esa vinculación será más o menos fuerte y más o menos determinante para su futuro.

"Apegos feroces" de Vivian Gornick, publicada originalmente en los años 80 y que ahora, nos llega gracias a Sexto Piso, es un texto autobiográfico con un más que notable nivel literario, perfectamente equilibrado en cuanto a forma y contenido. Una historia que gira, como indica el título, entorno a esas inclinaciones, a esos vínculos que la narradora establece a lo largo de su vida, especialmente, aunque no tan sólo, con su madre. Son vínculos o lazos "feroces" por lo intensos, arrebatadores y viscerales que son, porque en Gornick se adivina una personalidad tan apasionada y vital que esos apegos no pueden darse de otra manera. Si eso es bueno o no para su equilibrio emocional, no lo podemos saber, pero desde luego, como motor narrativo resulta tan potente que el resultado literario es excelente.

Una Gornick ya adulta pasea con su madre octogenaria por las calles de Nueva York, en unos encuentros deseados pero forzados, tensos pero emotivos, en los que ambas recuerdan acontecimientos y personas del pasado en un posible intento de encontrar un lugar cómodo en el que establecer cierta comunicación, a salvo de los constantes reproches y confrontaciones que caracterizan el diálogo entre madre e hija.

Y es que el principal "apego feroz" de Gornick es el que siente por su madre, una ama de casa que renunció a toda aspiración fuera del hogar para casarse y cuidar de sus hijos, y que al enviudar, cuando Gornick tenía 13 años, cayó en una profunda depresión que siguió arrastrando a lo largo de su vida, convirtiéndose en una mujer frustrada, anulada y resentida, un espejo en el que su hija abomina verse reflejada y que tendrá como referencia de la que huir.

Madre e hija son, aparentemente, muy distintas, dos polos opuestos, dos concepciones de lo que es o debería ser,  la condición femenina, dos visiones antagónicas de lo que representan el trabajo, el matrimonio, el amor; dos adversarias que chocan sin remedio, una y otra vez, a la más mínima ocasión y que parecen condenadas a no llegar a entenderse jamás. Pero quizá ese rechazo no sea más que el miedo a afrontar lo que cada una de ellas siente, lo que en el fondo las hace ser a cada una como es, una esencia que las conecta como madre e hija que son y aunque las circunstancias las hace distintas, también las conecta como si fueran dos caras de una misma moneda.

Pero los apegos vitales de Gornick no se resumen a los que la unen con su madre. También se proyectan en Nettie, esa vecina atractiva y fascinante que despierta la sensualidad y la sexualidad de la escritora durante la infancia; en los sucesivos hombres que irán formando parte de su vida: Stefan, Davey, Joe...y mientras ese bagaje vital transcurre en un ir y venir de afectos y desapegos, se va desarrollando un vínculo fundamental, quizá el más feroz de todos: la vocación literaria.

Paralelamente a las historias familiares que Gornick nos desvela en los encuentros con su madre, también nos cuenta ese magnífico descubrimiento que supone el amor por la literatura, las lecturas voraces en las que se inicia cuando va a la universidad y esa compulsión latente en su interior que la llevará a escribir. 

Es una verdadera lástima que Gornick haya centrado su obra en la producción de ensayos, críticas y memorias, pues estamos plenamente convencidos de que late en ella una espléndida escritora de ficción que nos hubiera proporcionado muchas alegrías en forma de novelas o cuentos. Afortunadamente, "Apegos feroces" son más que unas memorias, son literatura en estado puro, destilada para saborear sin prisas, un paseo por las calles de Nueva York donde las voces del pasado se funden con el presente y una mujer desnuda el alma, como hija y como escritora. Un testimonio lúcido y atemporal sobre la experiencia de ser mujer, antes, ahora y siempre. 



Fotografía de Boulevard literario    





lunes, 11 de septiembre de 2017

La composición de la sal, Magela Baudoin

Hace unos días tuve ocasión de ver y escuchar por televisión una entrevista al magistral escritor italiano Erri de Luca en la que dijo: "Las historias son un resto de la vida. Por eso mantienen ese formato de residuo. Las sobras, un resto. Yo las imagino como si llegara el agua del mar y llenara un pozo en medio de los escollos y luego este agua se evapora y queda la sal. Esa sal es el relato, la historia. Mi escritura. Ese resto de vida evaporada. Por eso es tan denso, porque es un poso."

Ha sido inevitable recordar y reflexionar sobre estas palabras a raíz de la lectura de los 14 relatos que conforman "La composición de la sal" de Magela Baudoin, publicada por Navona Editorial y que llega con dos cartas de presentación de lo más potente: la concesión del Premio García Márquez de Cuento 2015, y un prólogo del gran Alberto Manguel.

Y ha sido inevitable recordar la entrevista a Erri de Luca, no tan solo por la obvia referencia a la sal, sino por la concepción misma de la idea sobre la creación literaria del relato, ese poso que queda cuando se evapora la vida, ese recuerdo concentrado e imborrable que resiste cuando todo ha terminado y cuya huella genera la construcción del cuento, ni más ni menos, el resto de vida evaporada hecho escritura.

En este sentido, en el de la permanencia a través del tiempo, de la voluntad de recrear y de eternizar los episodios más íntimos o significativos de nuestra memoria, a fin de perpetuarnos de algún modo como seres humanos, más allá del tiempo, destacaríamos de entre todos los que componen este volumen, los relatos de Baudoin que, autobiográficos o no, parecen elaborados a partir de sentimientos y emociones provocadas por la evocación de recuerdos o episodios del pasado, especialmente de la infancia. Son esos cuentos protagonizados por ancianos entrañables, nietos ávidos de protección, niñas huérfanas de madre que necesitan el calor familiar, personajes solitarios que sueñan por conocer a su amor platónico, abuelas aparentemente severas que intentan transmitir su amor por la literatura y las palabras...todos esos cuentos que la autora narra desde la más íntima y conmovedora ternura, impactan de lleno en la más recóndita entraña del lector y lo sacuden con suavidad pero firmeza. Son "La noche del estreno", "Un verdadero milagro", "Borrasca", "Un reloj. Una pelota. Un café" y especialmente, esa pequeña joya que da título al libro, "La composición de la sal", un engranaje preciso y delicado en el que trama, estructura, estilo y desenlace funcionan a la perfección. 

Afortunadamente, en estos últimos tiempos, el cuento, como género, está recuperando el prestigio que históricamente la novela le suele arrebatar. Y esto está siendo posible, gracias a la apuesta de algunas editoriales por publicar relatos, por el reconocimiento que supuso el Premio Nobel de Literatura a una de las más destacadas cuentistas contemporáneas como es Alice Munro, así como por la aparición de nuevos escritores y la reedición de los grandes clásicos cultivadores del cuento. Poco a poco, los aficionados al relato estamos de enhorabuena y cada vez vamos siendo más los adeptos a este género.

Magela Baudoin llega ahora a las librerías españolas en un momento en el que se están dando a conocer otras escritoras latinoamericanas de su misma generación que también escriben relatos como por ejemplo Samantha Schweblin, Mariana Enríquez o Vera Giaconi. Todas ellas, con un estilo propio y definido, pero igualmente notable e interesante, que sin duda están colaborando a enriquecer el panorama cuentístico actual. Os recomiendo seguirles la pista y leerlas. Con toda seguridad, empezar conociendo a Baudoin y "La composición de la sal" es sin duda, un buen comienzo. 



jueves, 7 de septiembre de 2017

"Un lugar pagano", Edna O'Brien

Leer a Edna O'Brien es como deslizarse en canoa por el curso de un río largo, caudaloso, en el que se alternan momentos tranquilos y rápidos inesperados, remansos plácidos y torrenteras desbordantes. Así es su estilo y así es su prosa, ligera, persistente, avanzando siempre adelante, una corriente subterránea que vibra bajo nosotros, rebosante de vida, un caleidoscopio de sensaciones plasmadas en una minuciosa y plástica descripción de paisajes y un desfile de personajes alejados de los arquetipos y singularizados más que por sus características físicas, por sus vicios y virtudes. 

Autobiográfica, pero con las debidas licencias poéticas propias de la ficción, "Un lugar pagano", recién publicada por errata naturae, narra la historia de la infancia y adolescencia de una joven nacida y criada en un pueblo irlandés en los años 30-40, cuya familia y entorno rural, marcados por la religión y las costumbres locales, condicionarán su vida y su futuro.

La historia se va construyendo a partir de la conciencia de la autora, de su capacidad evocativa, su potencial para exprimir la memoria y volcar sus recuerdos sobre el papel.

Después de haber leído la dura, conmovedora y reivindicativa "Las sillitas rojas", "Un lugar pagano" (publicada ahora pero anterior cronológicamente), se lee con menos tensión, con más placidez pues, incluso en los pasajes más dramáticos de la historia el tono es más suave e incluso se permite cierta comicidad, o como mínimo, un enfoque irónico no exento de amargura pero que le permite con ese punto de entrañable sentido del humor, afrontar las desgracias de la vida.

En algún momento, me ha venido a la memoria otra espléndida obra autobiográfica, "Sidra con Rosie" de Laurie Lee, publicada por Nórdica libros, en la que también el autor evoca su infancia en un entorno rural parecido al que vivió Edna O'Brien, aunque en el caso de Lee transcurriera en la campiña inglesa. Entornos y paisajes similares pero si bien el tono de "Sidra con Rosie" es más tierno y lírico, en la novela que aquí nos ocupa, la intensidad emocional está dosificada al milímetro para conmover al lector pero evitando caer en sentimentalismos.

Posiblemente O'Brien no solo pretenda recuperar los mejores recuerdos de su adolescencia, sino todo aquello que de un modo u otro, la marcó y la hizo madurar y convertirse en la mujer que llegó a ser, venciendo las ataduras e imposiciones propias de su familia y entorno.

El sexo como tabú, la religión marcando implacables normas morales y de comportamiento, los roles masculino y femenino firmemente diferenciados y representados por sus padres: un padre bebedor y algo violento, autoritario y amenazador; una madre severa y distante con sus hijas; una hermana mayor, Emma, que huye a la gran ciudad para buscarse la vida tras un embarazo no deseado y un hijo entregado en adopción; vecinos chismosos, curas seductores, una naturaleza que estalla por todas partes y embriaga los sentidos, los prados infinitos, el clima, la lluvia, los olores del campo y del ganado, las rutinas del día a día...todo ello forma parte del mundo de la protagonista hasta que un desagradable incidente será el detonante para decidir marchar del pueblo y convertirse en monja misionera. ¿Se ha despertado una repentina vocación en ella o necesita huir de todo y de todos para comenzar una nueva vida?...

No hay duda que, como dijo Emily Dickinson, "No hay mejor nave para viajar que un libro", y "Un lugar pagano" es un viaje inolvidable en el tiempo y el espacio que nos traslada a la Irlanda rural más profunda, en la que resuenan los avances de la Segunda Guerra Mundial y en cuyos verdes parajes, las gentes sencillas trabajan, viven, aman, odian y mueren, ignorando que una tímida pero despierta muchachita pelirroja inmortalizará con su talento, su propia historia y la de todos ellos en "Un lugar pagano", o lo que sería lo mismo, en una gran novela.



Fotografía de Boulevard literario 



viernes, 7 de julio de 2017

Basti, Intizar Husain

El 16 de diciembre de 1971, el ejército indio entró en la ciudad de Daca poniendo fin a una larga guerra con Pakistán y declarándose la independencia de Bangladesh.
En este turbulento y trágico contexto, previamente marcado por los disturbios, manifestaciones y enfrentamientos entre partidarios y contrarios de ambos países, se sitúa la acción de "Basti" del escritor paquistaní Intizar Husain, uno de los autores contemporáneos más importantes en su país y prácticamente desconocido en el nuestro, que nos llega ahora traducido al español gracias a Armaenia Editorial.

Zakir, el protagonista, es un profesor universitario que ante el inminente estallido de la guerra, recuerda su infancia y adolescencia de manera que la crónica en tiempo real de los acontecimientos histórico-políticos que amenazan la paz en Pakistán, se entremezclan con evocaciones cargadas de poesía, de mística y religión, impregnadas de melancolía y nostalgia por los tiempos pasados y por las ciudades, personas, paisajes y vivencias que quedaron atrás.

Es ésta una historia de huidas, pérdidas y regresos, una historia de búsqueda de un lugar en el que vivir en paz y en el que tengan cabida todos los seres humanos, sin distinciones por su origen, religión o etnia, así que más que una historia se diría que "Basti" es un sueño, una utopía ideal enmarcada en una época concreta pero aun con plena vigencia en nuestros días.

Zakir pasa su infancia en Rupnagar para más tarde trasladarse a Vyaspur, enclaves imaginarios creados por el autor en los que se describe los años más tranquilos y felices del protagonista, los cuales van siendo evocados de manera constante a lo largo de la novela a través de una curiosa y sugerente combinación de recuerdos reales e imágenes oníricas fruto de sus sueños.
Más tarde, un joven Zakir llega a Pakistán donde estudiará y se convertirá en profesor universitario, sufriendo muy de cerca los avatares de la guerra con la India.

Husain utiliza su crónica para recrear hechos históricos reales pero también para reflexionar entorno a la fuerza de los lazos familiares, el peso de la tradición y la asimilación de las innovaciones y cambios que comporta el progreso, analizando las distintas maneras con las que nos enfrentamos, según nuestra edad o creencias políticas o religiosas, a unos mismos acontecimientos portadores de ruptura y cambio.
La novela es también una reflexión acerca del fenómeno de la emigración, esa marcha forzada a la que muchos se ven obligados a emprender persiguiendo mejores condiciones de vida, huyendo de la pobreza o de la guerra. Husain plantea los sentimientos que se despiertan en el emigrante, desde la ilusión y la esperanza por un futuro mejor, al desconcierto, el desarraigo o la melancolía por la tierra abandonada y la incapacidad de reconocer como propio, el nuevo destino de llegada.

Esta crónica histórica, en la que hábilmente se entrelazan realidad y ficción, está fuertemente impregnada de elementos religiosos, mitológicos, reales o folklóricos, de la cultura india y musulmana, una mezcla que puede desconcertar o confundir en un principio al lector pero que una vez situado éste, le da una dimensión más profunda y sugerente al texto en el que irán fluyendo imágenes evocadoras vinculadas al paisaje y a las leyendas que resaltan el íntimo e intenso vínculo del hombre con la Naturaleza y su propia cultura.

"Basti" es también un canto a la familia, a la amistad y al amor, pero ante todo, es una llamada y toque de atención a todos y cada uno de nosotros para recordarnos y despertar eso que late en lo más profundo de nuestro ser, seamos quienes seamos, y que se llama Humanidad.




Fotografía de Boulevard literario


domingo, 2 de julio de 2017

Agua salada, Charles Simmons

Ya antes de abrir el libro, simplemente leyendo el título y mirando/admirando la fotografía de la portada, nos ponemos en situación. Verano, mar, aguas cristalinas que invitan a nadar y a salir en barco, brisa marina, ese inconfundible olor a sal que lo impregna todo y que embriaga los sentidos, sol, aventura, espacios abiertos y libertad sin límites.
La lectura promete y casi que nos ponemos el bañador para zambullirnos en el texto, cuando al empezar a leer, ésta es la primera frase: "En el verano de 1963 yo me enamoré y mi padre se ahogó". Quizá no será esa refrescante y lúdica lectura veraniega que creíamos, pero la frase nos atrapa y nos hace avanzar con tiento a través de las páginas de esta novela que se irá convirtiendo en una maravillosa travesía en la que acompañaremos a un muchacho adolescente que descubre por primera vez el amor y entra en el mundo de los adultos empujado por una serie de acontecimientos cuyo desenlace, aunque anunciado desde la primera línea, no resultará menos interesante y sorprendente.

Con un estilo sencillo, sin artificios ni florituras innecesarias, Charles Simmons desarrolla en "Agua salada", publicada por errata naturae, la historia de un primer amor, revisionando la novela de Turguénev que se titula precisamente así, "Primer amor", pero poniéndola al día, 100 años después, situando la acción en una península norteamericana llamada Bone Point y desplegando una serie de personajes a través de los cuales, el narrador y a la vez, protagonista principal de la historia, rememora unos episodios de su adolescencia marcados por el descubrimiento del amor y poco tiempo después, la pérdida del mismo, así como la pérdida física de su padre.

Por la sencillez, franqueza y profundidad con la que Simmons se expresa, todo hace pensar que mucho debe haber de autobiográfico en esta obra pues Michael, el muchacho adolescente que desde la madurez nos narra la historia está tan afinadamente definido y el autor controla y muestra tan certeramente cada uno de sus gestos y emociones que solo puede ser fruto de la propia experiencia.

Michael se enamora de Zina, una joven resuelta y decidida que nos evoca con sus gestos y proceder a las nínfulas a las que se refiere constantemente Nabokov en su famosa novela "Lolita". La tensión entre ambos jóvenes, ingenuo y sin dobleces Michael y seductora y apasionada Zina, irá creciendo al compás de ese paisaje marino que los envuelve.

La trama avanzará al ritmo del oleaje, más breve, más profundo, más suave o más intenso según las corrientes que se desencadenan en el océano, según las tensiones que van creciendo y relacionando a los distintos personajes que arropan y secundan a la joven pareja. La presencia física del paisaje es constante en la novela y parece influir de manera más o menos directa y evidente en el comportamiento de los protagonistas y en su actitud frente a las decisiones que toman y a los actos que realizan.

Simmons despliega su visión de lo que supone el amor desde la inexperiencia y la inocencia de un adolescente pero también nos habla a través de los demás personajes: los padres de Michael, la madre de Zina, los jóvenes amigos de Misha, Melissa o Hillyer; Henry, el galerista...A través de todos ellos, se nos plantean muchas y distintas maneras de entender y vivir la pasión amorosa, ya sea desde la seducción innata del atractivo padre de Michael, de la actitud sumisa y tradicional de su esposa, de la despreocupada y liberal Sra. Merzt, de la ingenua y poética actitud de Melissa, de la primaria espontaneidad de Hillyer, o desde la pasión homosexual de Henry...Si leemos con atención la novela, Simmons despliega tal variedad de modos y maneras de entender y vivir el amor que la historia central se ve enriquecida y bien arropada para sostener con eficacia y entender en toda su intensidad, el dramático desenlace anunciado desde el principio.

"Agua salada" es una novela planteada sin excesivas pretensiones, pero precisamente por su modestia desprende una naturalidad tan sincera y auténtica que deviene una pequeña obra maestra a la hora de narrar una historia con eficacia, equilibrada emocionalmente pero desbordante de eso que cada uno entiende a su manera, pero todos llamamos "amor".