miércoles, 26 de septiembre de 2018

Las soldadesas, Ugo Pirro

¿Buscáis una novela épica, de hazañas militares y extraordinarias gestas bélicas? No leáis "Las soldadesas". ¿Buscáis una historia de acción trepidante, heroica y admirable? No leáis "Las soldadesas". ¿Buscáis aventuras de soldados invencibles y superhéroes ejemplares? No leáis "Las soldadesas".

Pero si lo que estáis buscando es la otra cara de la guerra, las consecuencias de las acciones militares sobre los civiles, los conflictos morales de los que se ven obligados a luchar, las penalidades de los que se ven obligados a sobrevivir. Si buscáis lo tristemente vergonzoso pero a la vez, profundamente humano, lo que aflora en el hombre en tiempos de guerra, el instinto de supervivencia, la vergüenza o la falta de ella, la sumisión, la resignación o la lucha implacable por conservar la vida...leed "Las soldadesas" de Ugo Pirro, publicada por Altamarea Ediciones, porque sin duda, es la novela que buscáis.

Entre manos tenéis ante todo, un texto profundamente humano. Escrita desde la propia experiencia de su autor, Ugo Pirro, destinado como soldado con las tropas italianas de ocupación en Grecia, durante la Segunda Guerra Mundial, esta novela cuenta las desventuras de un joven teniente cuya misión será la de recoger y repartir por distintos emplazamientos militares italianos a 15 muchachas griegas, para que ejerzan la prostitución, el camino que para ellas será la única oportunidad y manera de poder sobrevivir.

Todas son chicas corrientes, apenas adolescentes con vidas convencionales hasta que la guerra pone patas arriba sus mundos familiares y cotidianos, obligándolas a buscar un medio de subsistencia. Para ellas, como debió ser para tantas otras, entregar su cuerpo sexualmente a las tropas de ocupación de su país, fue el camino para vivir, quizá solo, para sobrevivir...las que lo consiguieron.

"Las soldadesas" es una novela que fluye tan sencilla como dura, escasa de artificios ni colores, una novela que uno al leer imagina en blanco y negro, como en blanco y negro se filmaron las películas italianas sobre la guerra en los años 50 y 60, como la misma versión de esta novela rodada en 1965 que aun correcta, dista de tener la potencia y fuerza del texto escrito.

La historia es el calvario de las chicas griegas destinadas a los burdeles militares pero también los problemas de conciencia del joven teniente que las acompaña. El soldado es también joven como ellas, conserva parte de la inocencia de sus pocos años, es capaz de sentir lástima y hasta de enamorarse de una de sus prisioneras, pero las circunstancias que le tocarán vivir romperán su conciencia en mil pedazos.

Novela conmovedora aun escrita con deliberada contención, "Las soldadesas" es en el fondo una historia sobre el hambre, el más básico y furioso instinto de todo animal, incluido el hombre. Hambre sobre todo de pan, de ese "psomí" que la gente pide a gritos por las calles de sus pueblos destrozados, esos panecillos que valen más que el oro y que ansían por igual hombres, mujeres y niños. Las panaderías de las aldeas son asaltadas por mujeres enloquecidas, los hombres matan por chuscos de pan, las mujeres venden sus cuerpos y los niños mueren por conseguir apenas medio panecillo. Frente a la muerte de un muchacho por alcanzar el preciado "psomí", solo se permite unos instantes para que los demás se sobrepongan a la tragedia porque "ninguna desgracia merecía una piedad más larga. Alguien cogió el pan y reemprendió la fuga, y todos los demás lo siguieron."

Pura y simple vida, pura y simple supervivencia la que Pirro nos retrata en "Las soldadesas" y que no olvidaremos jamás.



Fotografía de Boulevard literario      



lunes, 3 de septiembre de 2018

"Denuncia inmediata", Jeffrey Eugenides

Hay autores y/o libros que no sé porqué motivo apetece mucho leerlos pero van quedando relegados por otras lecturas que van pasando delante.

Uno de esos autores ha sido el escritor norteamericano Jeffrey Eugenides, del que tengo "Middlesex" y "La trama nupcial" esperando en mi mesilla de noche desde ya no recuerdo cuándo, y la adaptación cinematográfica de "Las vírgenes suicidas" dirigida por Sofia Coppola en mi estantería de DVDS pendientes. Tres obras y una película de las que me han llegado muchos elogios pero a las que, finalmente, les han pasado delante los relatos de "Denuncia inmediata" publicados por Anagrama.

Mi primer contacto con Eugenides no ha podido ser mejor ni más gratificante. Aunque su fama le viene por sus novelas, me ha parecido un excelente cuentista. Con un estilo ágil y preciso, logra desarrollar tramas muy diferentes pero todas igualmente interesantes. Algunas con desenlaces sorprendentes, otras con finales abiertos a las más variadas interpretaciones, pero todas sin excepción atrapan y entretienen, especialmente por el dibujo de unos personajes sólidos y muy bien construidos tras los que se percibe la profunda empatía y humanidad del autor. A este respecto, me ha sorprendido el primer relato, "Quejas", protagonizado por dos ancianas amigas desde hace mucho años que en la madurez se replantean sus vidas y toman valientes decisiones. De no saber que Eugenides es un hombre, hubiera apostado que el relato lo había escrito una mujer porque hay algo, una sensibilidad y un conocimiento de la psicología femenina y de las relaciones entre mujeres que muy difícilmente creo que un hombre pueda captarlo y además lo sepa expresar como en esta historia.
Arrancar un libro de relatos con un primer cuento tan redondo como éste, crea unas expectativas respecto a los demás, difícil de cumplir pero en este caso, Eugenides consigue bordar los diez relatos, del primero al último. Si os gustan los cuentos, no os perdáis "Denuncia inmediata". Si os gusta la buena literatura, independientemente del género, leedlo también.



Fotografía de Boulevard literario     



jueves, 19 de julio de 2018

"Versus", Karlos Linazasoro

"SEAMOS VALIENTES y hagamos la pregunta: ¿qué puede ver un náufrago cansado en los límites de un metro cuadrado de la tristeza? Ahora nos hablará el mismo Versus: el mar ahogado en mariposas recién nacidas; la blancura imposible que trae la lejanía; el fuego y el azúcar que guarda el hierbal; la nada haciendo milagros gritando besando; el sexo de las muchachas bellas huyendo de las terribles bestias hacia manzanos y cumbres; el ojo gigantesco de Dios cuidando del paraíso; la mano esquiva de coral de otro náufrago sosteniendo el claro cielo (…)y, cómo no, y sobre todo, la agonía incierta de la luna."


Náufrago de manual, en isla con palmera. Perdido en medio de la nada, en cualquier océano del mundo.
Náufrago barbudo, desgreñado y solitario clava en vano sus ojos en el horizonte y espera...
Pasan las horas, los días, los años...y Versus, nuestro náufrago licenciado con honores pasa a ser imagen, símbolo, metáfora de todas las soledades de la vida y del mundo.


Entre lo patético y lo sublime, lo cómico y lo trágico, el absurdo y la poesía, "Versus", este pequeño librito de apenas un centenar de páginas, escrito por Karlos Linazasoro y publicado con la habitual delicadeza a la que nos tiene acostumbrados Jekyll&Jill, es un compendio de escenas que transforman a este peculiar Robinson Crusoe en un prisma que refleja un amplio espectro de actitudes y pensamientos frente a las más variadas situaciones de la vida.


Todos y cada uno de nosotros, en alguna ocasión, hemos sido, somos o seremos Versus, náufragos perdidos, confundidos pero esperanzados, derrotados pero renacidos.
Libro de añoranzas, de pérdidas y anhelos, de sueños y deseos, "Versus" es un pequeño tesoro al que volver y en el que revolver entre frases y palabras porque en cada nueva relectura descubrimos nuevos matices, nuevas verdades y reflexiones tan crudas como poéticas. Filosofía en cada grano de arena que forma parte de la isla perdida, filosofía en cada gota de agua que rodea a nuestro hombre extraviado, tan extraviado y cuerdamente loco como estamos cualquiera de nosotros. Y sobre todo, poesía, mucha poesía.


"Por nuestra parte, ¿es necesario añadir algo más?"... Simplemente, que os dejéis llevar por la prosa de Linazasoro, naufragad junto a Versus y soñad...os aseguro que el viaje habrá valido la pena.



Fotografía de Boulevard literario        






jueves, 12 de julio de 2018

"Hombre Tigre", Eka Kurniawan

Hay editoriales pequeñas, discretas, que poco a poco van posicionándose en el panorama editorial, sin hacer mucho ruido y centrando sus energías en crear un catálogo variado e interesante en el que prima la calidad sobre la cantidad.

Armaenia editorial es una de ellas. Una editorial que desde que inició su andadura hará un par de años, no ha dejado de darme gratas sorpresas y de descubrirme grandes autores. Hasta ahora, y espero que siga así por mucho tiempo, cada novedad de Armaenia ha pasado a formar parte de un rincón privilegiado de mi biblioteca personal: ahí están "El viaje de Octavio" de Miguel Bonnefoy, "El zar del amor y el tecno" de Anthony Marra, "Basti" de Intizar Husain, "Jacob,Jacob" de Valérie Zenatti, "Insumisa" de Yevguenia Yarolávskaia-Markón (todas reseñadas en el blog) a las que ahora se añade esta intrigante, feroz y sugerente tigresa blanca que llega de la mano del escritor indonesio Eka Kurniawan.

"Hombre Tigre" es una novela realista, mágica, leyenda, también novela negra ¿por qué no?, novela de denuncia, de violencia de género, de tradiciones, mitos, sueños y vidas reales con todos sus dramas y miserias.

Me acerqué a esta historia con la perplejidad que me inspiraba el título y la fascinación por el bello animal que acecha desde la portada. También me resultaba familiar el nombre de su autor pero lo cierto es que no sabía exactamente qué me iba a encontrar en estas 200 y poco más páginas, hasta que una vez empezada la lectura me vi de lleno en la exótica Indonesia, rodeada de vegetación exuberante, arrozales, palmeras, cocoteros, flamboyanes, estanques repletos de carpas, flores de loto. Sentí la humedad de las lluvias monzónicas, los momentos de brisa y los golpes de calor en los pantanos. Saboreé la mandioca y el cacao. Me mezclé entre las gentes de la población costera en la que transcurre la novela y conviví con ellos durante unos días, acompañando al joven Margio, el protagonista, en su accidentada y sorprendente vida y en la de todos aquellos que lo rodean.
Mitos, leyendas, folklore popular, la tradición oral recogida en cuentos que se transmiten por boca de Ma Muah, el personaje más respetado y querido por el pueblo; la religión, las supersticiones, la finísima frontera que separa la realidad de la imaginación, el amor, el deseo, la pasión, el odio, la violencia... forman parte de esta historia tan mágica como real, pero sobre todo, profunda y tremendamente humana.

No desvelaré el argumento porque creo que además del estilo exuberante y pintoresco, también a veces, crudo e incluso cruel de Kurniawan, la gracia de esta novela reside en dejarnos llevar y seducir por una historia de la que cada cual extraerá sus propias interpretaciones.

Yo me quedo dándole vueltas a la idea del gran poder del amor que nos salva o nos destruye. Leed hasta el final y entenderéis porqué lo digo.

Un solo consejo: no provoquéis a la sigilosa tigresa blanca...



Fotografía de Boulevard literario       

domingo, 8 de julio de 2018

"Verde agua", Marisa Madieri


"En cada palabra dada y recibida, en cada gesto y pensamiento, en cada fragmento incluso breve y casual de nuestra existencia y de la de los otros, hay algo de precario y algo de ineluctable, de caduco y de indestructible"
Verde agua, Marisa Madieri, editorial minúscula

Estoy leyendo a Madieri. Me dejo llevar por su prosa limpia, acompasada, transparente, tan simple en apariencia, tan profunda en realidad.
Voy conociendo su historia familiar. Me presenta a sus abuelas, imagino "mammas" inmensas, severas, protectoras y a la vez exigentes, alguna más ambiciosa e implacable que otra, alguna más cálida y dulce; todas fuertes y luchadoras, almas y motores de sus clanes familiares. Junto a ellas, apenas esbozados, transitan en discreto segundo plano, los integrantes masculinos del árbol genealógico. Esta es básicamente la historia de un matriarcado que Marisa Madieri va desgranando en forma de íntimo diario, pero es también la historia de su infancia, su juventud y su madurez, la historia de su exilio, de su huida junto a sus padres y hermana de la Fiume entregada a la antigua Yugoslavia tras la Segunda Guerra Mundial y su llegada a los Silos de Trieste que pasarán a ser su mal llamado hogar, en realidad, el punto de acogida de unos refugiados que serán extraños en su propia tierra y que deberán luchar por su vida y su trabajo.
Madieri nos explica su periplo vital desde una voz adulta pero basada en el recuerdo visto a través de sus ojos de niña. Una niña que no vive ajena a los dramas y estrecheces que padecerán ella y sus compatriotas exiliados pero que también fijará en su memoria los recuerdos más familiares y entrañables que la acompañarán a lo largo de su vida.
Con especial cariño, nostalgia y devoción, la autora retrata la figura de su madre, mujer entregada por completo al cuidado y a la educación de sus hijas, por las que sacrificará sus propias ambiciones e ilusiones personales. Uno de los pasajes más emotivos y hermosos de este libro es precisamente el que nos habla del color "Verde agua" que da título al libro y la relación que tiene con una conmovedora anécdota en la infancia de Madieri, protagonizada por su madre.
Fluye la prosa de Marisa al compás que marca ese mar omnipresente en su obra, mar amado y añorado que marca el ritmo de la escritura, mientras que el tono viene condicionado por el estado de ánimo de la que escribe, posiblemente enferma; con total seguridad, temerosa de morir.
Absolutamente cautivada sigo leyendo y llego al capítulo en el que Madieri recuerda a su madre muerta:

"En aquellas arrugas semejantes a las marcas que el mar deja sobre la arena, en aquellas facciones antiguas e irreconocibles, en aquellos cabellos obstinadamente tupidos y vigorosos, veía, como en 'Siddharta', los surcos de la tierra, la ilusión del tiempo, los ríos, los árboles y las ciudades de mi vida, los caminos que su caridad había trazado, los pétalos blancos de mis violetas de la infancia, el amor tenaz y doloroso que sus besos me habían enseñado."

Siento un fogonazo en mi interior, algo que se quiebra muy dentro de mi y me quedo con la vista clavada en el texto. Leo, releo, vuelvo a leer y no puedo avanzar. Me he quedado atrapada en sus palabras. Siento que ha verbalizado lo que yo sentí una vez...Necesito volver a empezar este diario desde el principio. Y lo hago. Y todo adquiere un nuevo color, nuevos matices y texturas en los que pararse, ahondar, saborear hasta exprimir la última gota de sentimiento. ¡Qué grande es Madieri! Cómo la entiendo y conecto con ella. Qué tristeza saber de su destino. Qué melancolía me atrapa ante esta pérdida anunciada...

"Verde agua" es verde mar, verde infancia, verde esperanza. Es puro y simple amor. Posiblemente sea el color de la eternidad.



Fotografía de Boulevard literario       



domingo, 17 de junio de 2018

"Noventa pastillas", Saúl Ibáñez

"Noventa pastillas" que se tragan, se engullen, sanan, curan, evaden. Sanadoras o alucinógenas, sedantes, relajantes, estimulantes, … antes, antes: el pasado. "Noventa pastillas" que traen a la memoria un pasado que se nos va dibujando a golpes de poesía.

Poemario de recuerdos, de imágenes y sensaciones, "Noventa pastillas" de Saúl Ibáñez, publicado por Editorial Ultramarina Cartonera & Digital", se compone de noventa pinceladas, noventa poemas breves, encadenados, enlazados sin pausa, como instantáneas fotográficas eternizadas en un carrete revelado en blanco y negro, imágenes retenidas en la memoria y evocadas en el tiempo, con un regusto amargamente nostálgico pero aderezado de una cierta esperanza.

A lo largo de esta travesía poética, ni un solo verbo hasta el final. Curioso ejercicio estilístico que demuestra que no se necesitan verbos para armar la imaginación, para expresar las ensoñaciones y transformar los recuerdos en poesía. Y al final del trayecto, irrumpe ese "es" ("y todo lo recordado es/la última ofrenda/y la palabra") El verbo, la encarnación del recuerdo en el ser y la entidad. La literatura, y por extensión el arte, lo "es" todo, todo cabe y todo puede ser expresión artística. 

Saúl Ibáñez busca en su memoria y poetiza los recuerdos con un tono contenido y preciso, pero a la vez colmado de evocación y nostalgia. Se intuye, más allá de lo dicho, un cierto sentimiento de pérdida, un intento de recuperar y entender el pasado.

No hay una palabra de más, ni artificios ni más retórica que la estrictamente necesaria para cincelar estos versos que contienen vida, memoria, tiempo, amor, amistad, sexo... y que dejan entrever también esbozos de enfermedad, vejez y muerte. Hay algo turbio e impredecible entre líneas, algo que se cuela entre los versos y sugiere más que no dice. Una realidad pasada por el filtro de la literatura que le da dimensión poética a lo vivido.  

"Noventa pastillas" es un libro de poemas que se presta a ser leído una y otra vez, y a cada relectura se descubren nuevos matices, nuevas posibilidades de interpretación de una historia de amor, de desamor o tal vez de ambas cosas que busca eternizarse en la poesía: "La escritura: una cicatriz/ La deuda a ti debida en esta cuenta atrás./ Nadie para entenderlo todo" Y es verdad, no es necesario entenderlo todo para disfrutar de lo que ha sido esta maravillosa experiencia poética. 




Fotografía de Boulevard literario       





martes, 12 de junio de 2018

"A la izquierda, donde el corazón", Leonhard Frank

Un muchacho pobre, acosado y ridiculizado por su maestro y sus compañeros de escuela. Crece y trabaja como herrero para sacar adelante lo que parece será una vida mediocre y llena de estrecheces. Pero una tarde de un domingo cualquiera, el joven hace un gran descubrimiento que le cambiará la vida. Con un papel y un lápiz, de la nada, se revela todo un artista, así que, unos días más tarde, en pleno trabajo, en el calor de la herrería, decide dejarlo todo, irse de casa y convertirse en pintor.


Estamos en la Alemania de principios del siglo XX, en los años previos a la Primera Guerra Mundial. El joven protagonista de esta obra titulada "A la izquierda, donde el corazón" es Michael Vierkant, alter ego de Leonhard Frank, autor de esta autobiografía novelada que nos atrapa en una trepidante espiral de acontecimientos tanto personales como históricos que nos llevará a recorrer con intensidad y el corazón en vilo, los 50 primeros años del siglo XX.


El joven Michael, apenas un adolescente ingenuo e inexperto aterrizará primero en Munich donde descubrirá el ambiente de los cafés, entrará en contacto con los pintores de la época, tendrá sus primeras experiencias amorosas y se le revelará otro talento que pronto le llevará a cambiar el lienzo y los pinceles, por la pluma y el papel. Nuestro protagonista querrá ser escritor y pondrá todo su empeño en ello. Se trasladará a Berlín y allí conocerá la vida bohemia, intelectual y cultural del momento. Y allí conocerá a Lisa, cuya relación será decisiva para su carrera como escritor.


Leonhard Frank fue un autor muy popular en su época, tan conocido como escritores de la talla de Thomas Mann o Stefan Zweig, pero lamentablemente, debido a circunstancias políticas, su obra cayó en el olvido. Gracias a errata naturae se recuperó en su día la novela "Karl y Anna" y ahora nos llega "A la izquierda, donde el corazón", cuyo título justificó en su día el mismo autor: "Sí, es a la izquierda donde está el corazón, a la izquierda, y justo ahí estoy yo: lo concibo todo desde el corazón únicamente, y el corazón queda a la izquierda y sin más, así que se trata de un título que resume bien mi naturaleza." ¿Y cuál es esa naturaleza a la que se refiere Frank? pues una naturaleza profundamente pacifista, compasiva, humana (y humanista) que le llevó a posicionarse contrario al fascismo y al régimen nazi, lo que le valió la persecución del gobierno de su país y la obligada emigración hacia otros destinos como París o Nueva York donde fue acogido con mejor o peor suerte.


Frank sobrevivió a dos Guerras Mundiales y a un convulso período de entreguerras y leyendo esta novela autobiográfica o autobiografía novelada (los límites entre realidad y ficción son difíciles de establecer pero también innecesarios o poco importantes para valorar la calidad humana y literaria de esta obra) es fácil deducir que, sobrevivió a todas las adversidades que le planteó el destino gracias a su tenacidad, su enorme fuerza de voluntad y su coraje que le acompañaron siempre, incluso en los peores momentos de su vida. 


Pese a las circunstancias, Michael/Leonard no deja en ningún momento de escribir, ya sean novelas, cuentos o teatro. Escritura que lo libera de sus demonios personales y le permite perpetuar en el papel su legado personal y literario que culmina y se resume en esta obra:  "...sabía el título antes de plasmar en la primera frase. Sobre la hoja aún blanca como la nieve, escribió: "A la izquierda, donde el corazón". Era mayo de 1949 (…) Se esforzó por construir cada frase del modo más claro y sencillo posible, de manera que el lector pudiese comprender sin esfuerzo lo que leía. Siguió una norma fundamental: el trabajo ha de hacerlo el escritor, no el lector."  
Quien lea esta magnífica obra comprobará que los esfuerzos de su autor por escribir con claridad y sencillez no fueron en vano. Como lectores simplemente hemos de ponernos cómodos en nuestro rincón de lectura favorito, acompañar con la imaginación a Michael Vierkant en su ajetreado periplo vital y escuchar su mensaje desde el mismo lugar donde lo escribió: donde el corazón.



 

Fotografía de Boulevard literario